Domingo de Ramos (Foto: Anthony Niño de Guzmán/ @photo.gec)
Domingo de Ramos (Foto: Anthony Niño de Guzmán/ @photo.gec)

La Semana Santa inició ayer con la tradicional bendición de palmas, realizada en la Plaza de Armas por el arzobispo de Lima, Carlos Castillo, en el marco del Domingo de Ramos.

Cientos de fieles llegaron con sus palmas en la mano a este punto, así como a diversas iglesias, como Las Nazarenas y María Auxiliadora, a fin de conmemorar el ingreso triunfal de Jesús a Jerusalén hace más de 2 mil años.

En en este acto religioso, aprovecharon para pedir, a través de la oración, sus intenciones personales (salud y trabajo) y para el país, y entre estas últimas destacaron el cese de la violencia, delincuencia y corrupción.

“(Pido) por nuestro Perú, por sus gobernantes para que sus obras sirvan al pueblo y no se sirvan de él. Danos a los peruanos fe y esperanza”, pidió uno de los fieles.

“Te pedimos trabajo para los jóvenes, (que es) la forma de disminuir la delincuencia”, refirió otro cristiano.

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En la homilía que brindó durante la misa de Domingo de Ramos, llevada acabo en la Catedral de Lima, monseñor Castillo sostuvo que, algunas veces, en el Perú ser cristiano es una costumbre, que carece de un vínculo entre unos y otros, lo que se nota al ver que “ha crecido la delincuencia, la corrupción, los malos usos de relaciones, la violencia y la muerte”.

“La Semana Santa es para volver a las raíces de una fe cristiana que aprende a ser testigo del Señor que nos ama, aprendiendo (a su vez) a amar unos a otros”, reflexionó.

“(...) Que sea una semana para recrear nuestro país con hondura, belleza, amistad, y sin violencia ni injusticia”, agregó.

Jala orejas a autoridades

El arzobispo de Lima, Carlos Castillo, también refirió que en medio de las vicisitudes que estamos viviendo durante los últimos años, en los que la inestabilidad se va adentrando en la vida de nuestro país, es necesario que la comunidad cristiana siga creciendo en buscar el bien común.

“Todo nuestro país es una nación que está al servicio de toda la patria, que nadie puede ser dueño de ella, sino que todos participamos en común para ayudarnos, y que el Estado no puede ser usado para la vileza de la corrupción y los intereses propios”, remarcó.

OJO AL DATO. Muchos católicos también acompañaron ayer a la imagen del Señor del Triunfo, que hizo un pequeño recorrido procesional.

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