La venta de peluches con cámara espía ha crecido en los últimos años, sobre todo entre parejas que buscan confirmar sospechas sobre infidelidades o comportamientos engañosos.
Estos dispositivos se han convertido en un producto cada vez más solicitado en tiendas especializadas.
Se trata de peluches y ramos de flores que incorporan pequeñas cámaras ocultas. Desde el exterior, parecen objetos comunes, pero permiten grabar todo lo que sucede a su alrededor sin levantar sospechas.
Los usuarios destacan que la discreción del producto es clave. Una cámara dentro de un peluche o un ramo de rosas no genera alerta, por lo que las grabaciones pueden capturar comportamientos que de otra forma pasarían desapercibidos.
Para funcionar, la cámara debe conectarse a una red Wi-Fi. Esto permite ver la transmisión en tiempo real desde un celular o computadora, lo que facilita a los usuarios monitorear lo que ocurre en su hogar mientras están fuera.
Existen diferentes modelos, desde peluches clásicos hasta diseños más creativos, todos con la cámara incorporada de manera imperceptible. Su popularidad se ha extendido principalmente entre quienes desean confirmar dudas sobre la fidelidad de su pareja.
A pesar de su demanda, expertos en seguridad y privacidad advierten sobre el uso responsable de estos dispositivos. Grabar a otras personas sin su consentimiento puede tener consecuencias legales y éticas importantes.
Los fabricantes aseguran que estos productos están pensados para la seguridad y vigilancia del propio hogar, pero el mercado demuestra que el interés principal está en el ámbito de las relaciones personales y la confianza entre parejas.




