Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Silvia de 38 años, que nos escribe desde San Juan de Lurigancho.
Doctora Magaly, estoy contrariada porque mi matrimonio no pasa por un buen momento desde que mi esposo Fernando tuvo el visto bueno de su empresa para trabajar desde casa.
Inicialmente pensé que sería una ventaja para los dos, porque tendría más tiempo para nosotros y evitaría el tráfico, pero ocurrió todo lo contrario. Ahora siento que nuestro hogar solo es, para él, su oficina.
Fernando responde correos mientras desayunamos, atiende llamadas durante la cena y, si estamos viendo una película, no deja de revisar su laptop. Incluso algunas noches se lleva la computadora a la cama y continúa trabajando hasta muy tarde.
Cuando le digo que me preocupa, me responde que está intentando cumplir con sus responsabilidades y que tener la oficina en casa no significa que pueda desconectarse cuando quiera.
Lo que más me duele es que siento que ya no tenemos momentos realmente nuestros. Antes conversábamos sobre nuestro día, salíamos a caminar después de cenar o simplemente nos quedábamos hablando en la cama.
Ahora muchas de nuestras conversaciones terminan interrumpidas por una notificación, una llamada o algún mensaje de su jefe. A veces siento que estoy viviendo con un compañero de oficina y no con mi esposo.
No quiero ser injusta ni pedirle que descuide su trabajo, pero también necesito que entienda que nuestra relación necesita atención. Doctora, ¿cómo puedo hacerle entender que debe haber un límite y que su trabajo no debe invadir cada espacio de nuestra vida?
CONSEJO
Querida Silvia, no se trata de pedirle a Fernando que deje de ser responsable con su trabajo, sino de ayudarlo a poner límites entre su vida laboral y matrimonial. Conversen y acuerden horarios en los que la laptop y el celular queden fuera de los espacios de pareja, especialmente durante las comidas y antes de dormir. El hogar debe ser también un lugar de descanso y conexión, porque si el trabajo ocupa cada momento, la relación terminará pagando el precio. Suerte.




