Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Renato, de 45 años, de Jesús María.

Doctora Magaly, le escribo porque me siento agotado física y emocionalmente. Mi esposa tiene 39 años y estamos esperando a nuestro segundo hijo después de diez años. Con el primer embarazo todo fue tranquilidad, pero esta vez parece que los antojos no tienen fin ni horario. Me encuentro en una encrucijada entre el inmenso amor que le tengo y un cansancio que ya no puedo ocultar.

La otra noche, a la medianoche, se le antojó una torta de chocolate y tuve que salir como un loco a buscarla. Otro día fue agua de carambola, una fruta que en esta época es casi imposible de conseguir. Siento que vivo en una constante carrera tratando de cumplir cada deseo para verla feliz. Pero la verdad es que ya no tengo la misma energía que hace diez años.

Yo ya cumplí los 45 y el cuerpo me pasa la factura; me siento muy agotado para volver a empezar este proceso. A veces me dan ganas de reclamarle, de decirle que sus pedidos son imposibles, pero me muerdo la lengua. No quiero lastimarla ni que piense que no me importa este bebé que viene en camino. Sin embargo, este ritmo de vida me está consumiendo y me hace sentir un mal esposo.

¿Qué puedo hacer para que sus antojos sean más normales y manejables para mí? Temo que en un momento de frustración suelte un comentario hiriente que arruine este momento especial. Amo a mi mujer, pero necesito encontrar un equilibrio antes de colapsar por la falta de sueño. Ayúdeme a saber cómo manejar esta situación sin herir sus sentimientos ni descuidar mi propia salud.

CONSEJO

Querido Renato, es comprensible que te sientas agotado; la paternidad a los 45 años trae retos distintos y el cuerpo lo siente. Habla con tu esposa con mucha ternura, explicándole que, aunque quieres consentirla, a veces tus energías flaquean. Recuerda que esta etapa es pasajera y fortalecer la comunicación hoy evitará resentimientos mañana. Suerte.