Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Fiorella, de 32 años, que nos escribe desde Lince.
Doctora Magaly Moro, le escribo con el alma rota. Hace seis meses empecé a salir con un caballero maravilloso. Al inicio lo tomé como algo pasajero. Sin embargo, el destino me trajo una mala jugada y terminé enamorándome perdidamente de él, entregándome sin reserva.
El gran tormento de mi vida es que este hombre continúa legalmente casado con su esposa y solo están separados, incluso ya no viven juntos. Yo anhelo que nuestra relación progrese y pase finalmente a una etapa mucho más madura, formal y estable, incluso sueño con casarnos y tener hijos. Por esa razón, le he exigido a Remigio que inicie los trámites legales para obtener su divorcio definitivo.
Lamentablemente, cada vez que toco el tema, él se descoloca por completo y solo me llena de pretextos para ganar tiempo. Siento que me pasea con promesas vacías. Esta situación me llena de una profunda frustración porque veo que los meses corren y no hay una voluntad real de parte de él para avanzar como pareja.
Me encuentro en una encrucijada terrible porque lo amo con locura, pero no sé si deba plantarle cara, dejarlo o seguir aguantando. Los años se me vienen encima, doctora, y yo deseo formar una familia.
Me muero de miedo al pensar que en realidad él nunca se va a divorciar y yo jamás seré su esposa con todas las de la ley, porque su mujer sí soy. No quiero desperdiciar mis mejores años al lado de alguien que prefiere mantener un pie atado a su pasado matrimonial.
CONSEJO
Querida Fiorella, el amor propio debe estar siempre por encima de todo. Seis meses son suficientes para demostrar intenciones reales, y si él solo te da evasivas, es una señal clara de dónde están sus prioridades. No te conformes con las sobras de una vida compartida; pon un plazo definitivo para tu bienestar y, si no cumple, ten el valor de dar un paso al costado. Suerte.




