Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Paula, de 30 años, de Surco.

Paula (30 años, Surco) Doctora, Magaly, siempre creí que mi relación con David era sólida, que íbamos en la misma dirección.

Hasta que una conversación lo cambió todo.Una noche, sin discusiones ni señales previas, mi novio me dijo que me amaba y, casi como si hablara del clima, me propuso tener una relación abierta. Me quedé en shock.

No entendía cómo podía unir la palabra amor con la idea de compartirlo con otras personas. Él intentó convencerme diciendo que no quería perderme, que no era porque yo no fuera suficiente, que solo necesitaba “sentirse libre”.

Pero yo solo pensaba: si yo le soy fiel por decisión y no por obligación, ¿por qué él necesita mirar a otros lados?La anécdota que más me marcó pasó días después.

Salimos a una reunión con amigos y noté cómo miraba a otras mujeres con una naturalidad que antes no tenía. Yo sonreía, pero por dentro me sentía incómoda, insegura, como si ya no tuviera un lugar especial.

Esa noche entendí que algo se había roto.Desde entonces empecé a dudar de mí. Me miraba al espejo preguntándome si ya no le bastaba, si debía cambiar algo, si aceptar su propuesta me haría perder menos… cuando en realidad ya estaba perdiendo paz.

Hoy estoy en una lucha interna. Lo amo, pero no quiero traicionarme. No quiero aceptar algo solo por miedo a quedarme sola. No sé qué decisión tomar. ¿Qué me aconseja, doctora?