Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Javier de 54 años, que nos escribe desde Miraflores.

Doctora Magaly, Laura y yo llevamos un año y medio juntos. Nos conocimos por unos amigos y desde el comienzo me gustó que fuera alegre, espontánea y muy distinta a mí. Yo soy más reservado y nunca he sido de contar mi vida en redes sociales. Ella, en cambio, publica desde el desayuno hasta el paseo del domingo. Al principio me causaba gracia.

Mi problema empezó con una foto. Estábamos desayunando y Laura tomó una imagen en la que salíamos abrazados. La publicó con una frase romántica y, de pronto, personas que apenas conozco empezaron a felicitarme por “la hermosa pareja”. Me incomodó, pero pensé que no valía la pena discutir por eso. Después vinieron otras fotos de nuestras cenas, un viaje a Paracas, mi cumpleaños y hasta una en la que aparezco dormido en el sofá con la boca abierta.

Le pedí que no publicara cosas nuestras sin preguntarme. Me dijo que no entendía cuál era el problema porque no había nada malo. Para mí sí lo hay. Una cosa es que sepan que estamos juntos y otra que conozcan cada detalle de nuestra relación. Ella dice que parece que quiero esconderla. Nada más lejos de la realidad. La presento a mis amigos, a mi familia y estamos juntos en reuniones y celebraciones.

Hace unas semanas fue peor. Tuvimos una discusión y Laura escribió una publicación bastante evidente sobre lo ocurrido, aunque no puso mi nombre. Dos de sus amigas supieron inmediatamente que hablaba de nosotros y terminaron dándole consejos. Me dio mucha vergüenza. No quiero terminar algo bonito por este tema, pero tampoco quiero acostumbrarme a que cada recuerdo termine en internet. Doctora, ¿cómo puedo hacerle entender que poner límites a lo que publica no significa quererla menos?

CONSEJO

Javier, no discutas con Laura cada vez que aparezca una foto nueva. Planteen dos reglas desde ahora, ninguna imagen tuya se publica sin tu autorización y las discusiones de pareja no salen de la casa. Tú también puedes ceder y permitir algunas fotografías de viajes o celebraciones que ambos consideren especiales. Si ella insiste en publicar aquello que tú le pediste reservar, ya no estarían discutiendo sobre redes sociales, estarían ignorando un límite que para ti es importante.

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