Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de María de 38 años, que nos escribe desde Chorrillos.
Doctora Magaly Moro, hace un año empecé una relación con un hombre que siempre fue muy atento conmigo. Es detallista, trabajador y me demuestra cariño todos los días. Nunca me ha faltado el respeto ni me ha prohibido hacer algo. Sin embargo, hay una actitud suya que cada vez me pesa más.
Cada vez que quiero salir con mis amigas o visitar a mi hermana, me dice que preferiría que nos quedáramos juntos. Si le cuento que tendré una reunión, me pregunta a qué hora volveré, con quién estaré y me escribe varias veces para saber cómo va todo. No lo hace de manera agresiva, pero siento que espera que termine rápido para regresar a casa. Cuando llego, se muestra serio y dice que me extrañó demasiado. Incluso ha comentado que, si una pareja se quiere de verdad, no necesita buscar diversión en otros lados.
Hace unos días unas amigas organizaron un viaje de fin de semana. Él no discutió conmigo ni me dijo que no vaya, pero pasó toda la semana diciéndome cuánto iba a extrañarme y que prefería quedarse solo antes que salir con otras personas. Al final cancelé el viaje porque terminé sintiéndome culpable. Él me agradeció el gesto y dijo que ahora sí pasaríamos un lindo fin de semana juntos. Desde entonces no dejo de preguntarme si ese comportamiento nace del amor o si, sin darme cuenta, estoy dejando de hacer cosas que antes disfrutaba. ¿Estoy exagerando o debería poner límites desde ahora?
CONSEJO
María, una relación sana no debería hacerte sentir culpable por compartir tiempo con las personas que quieres. Conversa con él y explícale que mantener tus amistades y tu familia no disminuye el cariño que sientes. Si le cuesta aceptar esos límites y la culpa se vuelve una constante, presta atención, porque ese comportamiento puede crecer con el tiempo.




