Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.
El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.
Hoy te cuento la historia de Zaira de 34 años, que nos escribe desde Ate.
Doctora Magaly, estoy casada con Mauricio desde hace dos años. Nos queremos y, en general, tenemos una buena relación, pero hay algo que cada vez me está cansando más.
Cuando tenemos una discusión, por pequeña que sea, siempre termino siendo yo quien se acerca para pedir perdón y buscar la reconciliación. A veces sé que también tuve parte de la culpa, pero otras siento que simplemente lo hago porque no soporto estar varios días distanciada de él.
Mauricio puede pasar horas o incluso un día entero sin hablarme después de una pelea. Nunca suele acercarse primero ni preguntarme cómo me siento. Cuando finalmente soy yo quien rompe el silencio, me dice que no le gusta discutir y que prefiere dejar que las cosas se enfríen.
Pero el problema es que, después de que hacemos las paces, tampoco reconoce cuando se equivocó ni me pide disculpas por las cosas que dijo o hizo durante la discusión.
En un inicio yo no le daba tanta importancia porque pensaba que era su manera de manejar los conflictos. Sin embargo, últimamente siento que se ha acostumbrado a que yo sea siempre quien dé el primer paso.
No quiero que nuestro matrimonio se convierta en una competencia para ver quién aguanta más tiempo sin hablarle al otro, pero tampoco quiero seguir sintiendo que soy la única responsable de recuperar la tranquilidad. ¿Qué debo hacer, doctora? Aconséjeme.
CONSEJO
Querida Zaira, deja de asumir automáticamente el papel de quien tiene que reparar cada discusión. Buscar la paz es positivo, pero una relación sana necesita que ambos puedan reconocer sus errores, pedir disculpas y acercarse. Habla con Mauricio cuando estén tranquilos y explícale que no quieres competir por quién aguanta más el silencio, pero deseas que ambos aprendan a resolver los conflictos.




