Hola, soy Magaly Moro y leo todos los días tu caso del corazón para darte un consejo. Siempre protejo la identidad de las personas que me escriben porque esta historia podría ser la de cualquiera.

El amor nos impulsa a ser mejores personas, pero también nos puede cegar y poner contra la espada y la pared. En este espacio recibirás un consejo, el consejo de una amiga anónima. Ojo, esto no es una terapia. En muchos casos sí es importante recurrir a una, ya sea solo o en pareja.

Hoy te cuento la historia de Fernando de 40 años, que nos escribe desde Ate.

Doctora, hace casi un año estoy con una mujer que tiene un gran sentido del humor. Siempre encuentra la manera de hacerme reír y hasta en los momentos difíciles logra sacarme una sonrisa. Esa forma de ser fue una de las razones por las que me enamoré de ella. El problema es que, cuando intento hablar de algo importante para nuestra relación, parece que no puede tomárselo en serio.

Si le digo que extraño verla más seguido, responde con un chiste. Si le pregunto qué espera de nuestro futuro, cambia de tema o hace un comentario gracioso para que ambos terminemos riéndonos. Hace poco le dije que me gustaría conocer a su familia y contestó que primero debía aprobar un examen para ganarme el ingreso. Todos se rieron, pero yo me quedé con la sensación de que evitó responder.

Hace unos días decidí no insistir y esperé a que ella sacara algún tema importante por iniciativa propia. Pasamos la tarde conversando de su trabajo, de una serie que está viendo y de un viaje que quiere hacer el próximo año. Nos reímos mucho, como siempre. Sin embargo, cuando llegó el momento de despedirnos, me di cuenta de que otra vez habíamos evitado hablar de nosotros.

No quiero una relación llena de discusiones, pero tampoco siento que podamos construir algo si nunca hablamos de lo que realmente pensamos. A veces me pregunto si usa el humor para esconder sus sentimientos o si simplemente no tiene el mismo interés que yo. Me siento confundido, doctora.

CONSEJO

Estimado Fernando, el humor ayuda a sobrellevar muchos momentos, pero también puede convertirse en una forma de evitar conversaciones que incomodan. Busca un momento tranquilo para conversar sobre cómo ve la relación y qué espera de ella. Si después de hablar con calma sigue esquivando cualquier tema importante, pregúntate si ambos están buscando el mismo tipo de compromiso.

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