La perimenopasia puede empezar desde los 40 (o antes) y durar entre 4 y 8 años. Es la fase previa a la menopausia, donde las hormonas empiezan a fluctuar, no a desaparecer.
En esta etapa hay cambios que puedes percibir y otros no tanto. Lo que sí sientes son ciclos irregulares, bochornos, cambios de ánimo, ansiedad, más sueño, fatiga o más hambre.
Lo que no ves, pero ya ocurre, es que empiezas a perder masa muscular, aumenta la resistencia a la insulina, se redistribuye la grasa (más abdominal) y puede alterarse el colesterol.
Este desorden hormonal también impacta tu energía, tu apetito y cómo tu cuerpo usa lo que comes. Por eso muchas mujeres dicen: “como igual que antes y subo de peso”.
Y es real. No es falta de disciplina, es fisiología. Aquí la clave no es restringir, sino ajustar estrategia: proteína suficiente, fuerza y orden metabólico.




