Sara Abu-Sabbah

Si tu objetivo es conservar o ganar músculo mientras reduces grasa, la evidencia actual recomienda priorizar la distribución de la proteína antes que obsesionarte con horarios perfectos.

Una estrategia práctica consiste en incluir entre 25 y 30 gramos de proteína de alimentos en cada comida principal, por ejemplo, desayuno, almuerzo y cena. Esto ayuda a estimular varias veces al día la formación de músculo.

Respecto al ejercicio, lo recomendable es realizar el entrenamiento de fuerza entre una y tres horas después de una comida. También es importante que una de las comidas cercanas al entrenamiento incluya proteína de buena calidad.

Estas son recomendaciones generales. La mejor distribución dependerá de tu edad, estado de salud, horarios, preferencias, nivel de actividad física y objetivos. Por eso, siempre es recomendable individualizar la estrategia junto con un nutricionista.

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