Si a media mañana sientes hambre, sueño o dificultad para concentrarte, la respuesta podría estar en tu desayuno.
Los desayunos ricos en proteína generan mayor saciedad y ayudan a mantener niveles de energía más estables que aquellos basados principalmente en azúcar, jugos, galletas o harinas refinadas. Esto ocurre porque la proteína se digiere más lentamente y produce una respuesta glucémica más moderada.
Huevos, yogur griego, queso fresco, pescado, tofu o tarwi son ejemplos de alimentos que pueden formar parte de un desayuno rico en proteína. Complementarlos con fruta, frutos secos o cereales integrales aporta fibra y otros nutrientes beneficiosos.
Un dato interesante es que la proteína consumida en el desayuno también contribuye a cubrir los requerimientos diarios necesarios para preservar la masa muscular, una prioridad a partir de los 50 años. En conclusión, el desayuno que cuida tu energía incluye proteína.




