Sara Abu-Sabbah

Durante años se pensó que comer huevo elevaba automáticamente el colesterol sanguíneo. Hoy sabemos que la relación es más compleja.

En la mayoría de las personas, las grasas saturadas, el exceso de calorías y la calidad general de la dieta tienen un mayor impacto sobre el colesterol LDL que el consumo moderado de huevos.

Los estudios científicos muestran que, en personas sanas, consumir hasta un huevo al día puede formar parte de una alimentación equilibrada sin aumentar de forma significativa el riesgo cardiovascular.

En la menopausia sí es recomendable prestar más atención al perfil lipídico, ya que la disminución de estrógenos puede favorecer el aumento del colesterol LDL. Sin embargo, esto no significa que el huevo sea el principal responsable.

Como siempre, el contexto importa más que un alimento aislado. Lo que realmente influye es el patrón de alimentación en su conjunto.

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