Cuando la OMS habla de alimentos ultraprocesados, no se refiere solo a “comida en paquete”, sino que se basa en sistemas que clasifican los alimentos según su grado de procesamiento. No es lo mismo una manzana que un jugo en caja con “sabor manzana”.
En el primer nivel están los alimentos sin procesar o mínimamente procesados, como frutas, verduras, menestras, huevos, leche y carnes frescas, que constituyen la base de una alimentación saludable. Luego se encuentran los ingredientes culinarios, como aceite, azúcar o sal, que se usan para cocinar.
El tercer grupo incluye procesados simples, como pan tradicional, queso o conservas con pocos ingredientes.
Finalmente, los ultraprocesados son productos industriales formulados con aditivos, saborizantes, colorantes y sustancias que no se usarían en la cocina, como gaseosas, snacks, embutidos y cereales azucarados.
Un alto consumo de ultraprocesados se asocia con un mayor riesgo de enfermedades.




