Sara Abu-Sabbah

Todos nos preocupamos de vez en cuando. Sin embargo, cuando la inquietud se vuelve persistente, podría tratarse de ansiedad.

Algunas señales incluyen sentir preocupación constante, dificultad para relajarse, pensamientos repetitivos, irritabilidad, sensación de estar siempre en alerta, problemas para dormir, palpitaciones, tensión muscular o molestias digestivas sin una causa clara.

¿Qué puede ayudar? La evidencia muestra que el ejercicio regular, especialmente caminar a paso ligero, realizar actividades de fuerza o practicar yoga, puede reducir los síntomas de ansiedad. También favorece mantener horarios de sueño regulares, limitar el exceso de cafeína y reservar momentos del día para desconectarse de las pantallas.

Otro aspecto importante es no intentar “apagar” los pensamientos a la fuerza. Técnicas como la respiración lenta, la atención plena o conversar con alguien de confianza pueden ser herramientas útiles para manejar la ansiedad.

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