Sara Abu-Sabbah

En 2017, un estudio publicado en Stroke encendió las alarmas. Según sus resultados, quienes consumían diariamente bebidas con edulcorantes artificiales presentaban cerca de tres veces más riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular o desarrollar demencia.

El hallazgo existió, pero no demostraba que las gaseosas dietéticas fueran la causa. Se trataba de un estudio observacional, incluso podía ocurrir que personas con obesidad, diabetes o mayor riesgo cardiovascular hubieran cambiado previamente las bebidas azucaradas por versiones sin azúcar.

Además, los ensayos clínicos posteriores no muestran que una gaseosa sin azúcar provoque la misma respuesta de glucosa e insulina que una bebida azucarada.

Esto no convierte a la gaseosa dietética en una bebida saludable. Podemos afirmar algo más concreto. Si una persona sustituye una gaseosa con azúcar por su versión sin azúcar, elimina una fuente importante de azúcar y calorías. Aun así, el agua sigue siendo la mejor opción para el consumo habitual.

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