Sara Abu-Sabbah

Hay mujeres que pasan todo el día “controladas”, pero cuando llega la noche aparece una necesidad intensa de chocolate, pan, postre o algo dulce. Y muchas sienten culpa, como si hubieran perdido la disciplina. Pero el cuerpo también habla a través de los antojos.

Durante la transición hormonal pueden alterarse la serotonina, el cortisol y la sensibilidad a la insulina. Además, si durante el día hubo poca proteína, exceso de café, muchas horas sin comer o comidas muy ligeras, el cerebro empieza a pedir energía rápida al final del día.

El problema es que muchas mujeres creen que el antojo aparece “de la nada”, cuando en realidad suele construirse desde la mañana.

Los desayunos basados solo en café y pan suelen empeorar este patrón. Agregar proteína como huevos, yogur griego, queso fresco o pescado y evitar pasar demasiadas horas sin comer puede ayudar mucho a disminuir la ansiedad nocturna por dulce.

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