El EPA y el DHA son grasas saludables del omega-3 fundamentales para formar células cerebrales óptimas, facilitar la visión (junto con la vitamina A) y mantener la piel bien hidratada. Estas grasas son clave en todas las etapas de la vida.
En los niños, apoyan el desarrollo cerebral; en adultos, protegen el corazón; en gestantes, favorecen la formación del sistema nervioso del bebé; y en los mayores, ayudan a preservar la memoria y las articulaciones.
La mejor fuente de omega-3 es el pescado, especialmente los de carne oscura como el bonito, la anchoveta, el jurel, la caballa y el salmón.
¿Y cuánto consumir? Lo ideal es comer pescado 2 a 3 veces por semana.
Niños: media porción (50–75 g).
Adultos: 100–150 g por comida.
Gestantes: igual que los adultos, bien cocido.
Mayores: 100 g para cuidar la salud mental.
Es importante tener en cuenta que freír el pescado puede alterar la cantidad de omega-3. Optar por preparaciones a la plancha o guisadas.
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