Cuando una persona tiene diabetes, el objetivo no es “prohibir” todo lo dulce, lo aconsejable es elegir mejor y usar poca cantidad.
Los endulzantes más adecuados son los que no elevan la glucosa en sangre. Entre ellos están la stevia (idealmente pura), el eritritol y la alulosa. Estos no requieren insulina para metabolizarse y, usados con moderación, son seguros para la mayoría de las personas con diabetes.
¿Y la miel, la panela o el agave? Aunque sean “naturales”, siguen siendo azúcar. Elevan la glucosa y no se recomiendan para uso diario. Si se usan, debe ser de forma ocasional, en cantidades muy pequeñas y siempre contándolas dentro del plan alimentario.
Cómo y cuándo usarlos:
• Mejor usarlos para reemplazar, no para añadir dulzor extra.
• Úsalos en preparaciones puntuales, no en todo lo que comes.
• Prioriza entrenar el paladar a sabores menos dulces.
Siempre recuerda que a menos dulzor, mayor control y mejor salud.
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