El glaucoma avanza sin avisar y puede terminar en una ceguera irreversible. Muchas personas lo descubren cuando el daño ya es serio por la falta de controles preventivos. El Dr. Juan Carlos Izquierdo, médico oftalmólogo, jefe del área de Glaucoma de Oftalmosalud, detallará cuáles son las acciones que frenan su avance y las innovaciones que hoy permiten tratar esta enfermedad silenciosa.
GLAUCOMA. Es una enfermedad que deteriora poco a poco el nervio óptico. El problema es que al inicio no duele ni genera molestias evidentes, por eso muchos pacientes creen que ven bien. Cuando aparecen fallas en la visión lateral el daño ya avanzó. Detectarlo temprano evita llegar a la ceguera.
GOTAS. En muchos casos el tratamiento inicia con gotas diarias. Algunas reducen la producción del líquido ocular y otras mejoran su drenaje. Si se suspenden sin indicación médica, la presión puede subir y el daño continuar.
LÁSER. Cuando el especialista lo indica, se emplean procedimientos con láser para mejorar el drenaje del líquido ocular o prevenir el cierre del ángulo en ciertos glaucomas. Entre ellas, técnicas como la Trabeculoplastía Láser Selectiva (SLT) e Iridotomía, procedimientos ambulatorios, rápidos y generalmente seguros.
CIRUGÍA. Cuando las gotas y el láser no son suficientes, existen cirugías que ayudan a reducir la presión ocular creando nuevas vías de drenaje. Incluyen cirugías tradicionales, implantes o dispositivos de drenaje y técnicas mínimamente invasivas (MIGS), que ofrecen recuperación más rápida en casos seleccionados.
CONTROL. Después de los 40 años se recomienda realizar revisiones oftalmológicas periódicas. El glaucoma puede aparecer sin señales y un examen ocular permite detectarlo antes de que cause daño.
OJO AL DATO. El glaucoma no se puede prevenir completamente, pero sí se puede detectar a tiempo. El diagnóstico temprano es la mejor herramienta.
ANTECEDENTES. Si en la familia hay casos de glaucoma, el riesgo aumenta. En estas situaciones, los controles deben iniciarse antes y repetirse con mayor frecuencia para vigilar la presión ocular.
TRATAMIENTO. El glaucoma no desaparece, pero sí puede mantenerse bajo control con seguimiento médico y el tratamiento indicado, evitando así una pérdida mayor de la visión.
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