Con varios colegios de Lima suspendiendo clases por casos de “manos, pies y boca”, la alerta crece entre familias. Es una infección muy contagiosa que dura entre siete y diez días, pero por lo general es leve y no deja secuelas. El Dr. Marco Almerí, especialista en salud pública del portal Salud en Casa, señala que con cuidados básicos esta enfermedad se puede manejar.

SEÑALES. Fiebre, malestar general y ampollas en manos, pies y dentro de la boca suelen ser las primeras señales. Las llagas orales incomodan más a los niños porque les complica comer o beber. También se pueden producir vómitos o irritabilidad, por lo que es necesario vigilar la evolución.

CONTAGIO. El virus coxsackie, causante de esta infección, se propaga rápido en colegios por el contacto cercano, la saliva y los objetos compartidos. Puede sobrevivir varios días en superficies como juguetes o mesas, lo que facilita que pase de un niño a otro sin contacto directo.

HIDRATACIÓN. El dolor en la boca hace que muchos niños rechacen líquidos. En pocas horas pueden deshidratarse. Se pueden dar sorbos pequeños a lo largo del día, fríos o tibios. Evitar bebidas ácidas o muy calientes ayuda a que tolere mejor lo que toma.

HIGIENE. Lavarse las manos con agua y jabón reduce el contagio. También ayuda no compartir vasos, cubiertos o toallas y mantener limpios los objetos de uso diario.

OJO AL DATO. Juguetes, mesas y manijas pueden quedar contaminados por días. Limpiarlos con frecuencia ayuda a cortar la cadena de contagio.

AISLAMIENTO. Cuando aparecen fiebre o ampollas visibles, el niño debe quedarse en casa hasta que los síntomas pasen.

MASCARILLA. Si hay tos o estornudos, la mascarilla ayuda a reducir la salida de gotículas. En espacios cerrados con varios niños, suma una barrera adicional para evitar el contagio.

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