Con la llegada del verano aumentan las visitas a la playa, piscinas, actividades deportivas y viajes, pero también se incrementan ciertas enfermedades y emergencias asociadas al calor, la humedad y la exposición prolongada al ambiente. Desde infecciones hasta lesiones traumáticas, esta temporada exige mayor atención a la salud de toda la familia.
El Dr. Elio Lucchesi Vásquez, especialista en emergencias de Auna, identifica las principales afecciones que se presentan con mayor frecuencia durante la temporada de calor y explica por qué aumentan en estos meses.
OTITIS. La combinación de humedad constante y microlesiones provocadas por hisopos o arena facilita que bacterias se instalen en el conducto auditivo. El dolor suele intensificarse al tocar la oreja y puede acompañarse de secreción. No secar correctamente el oído después de nadar incrementa el riesgo.
CONJUNTIVITIS. El cloro, la sal del mar y el contacto frecuente de las manos con los ojos alteran la película lagrimal, debilitando la defensa natural frente a virus y bacterias. El enrojecimiento y la sensación de arenilla suelen ser los primeros signos.
INFECCIONES VAGINALES Y URINARIAS. Permanecer con ropa húmeda por tiempo prolongado modifica el pH y favorece la proliferación de microorganismos. En el caso de la cistitis, la deshidratación también influye, ya que reduce la frecuencia urinaria y facilita la colonización bacteriana.
MICOSIS. El sudor persistente crea un ambiente ideal para hongos en pies, ingles y axilas. El roce constante y la falta de ventilación agravan el problema.
Almorzar o cenar muy tarde y mantener la ropa húmeda tras la playa aumenta la fatiga, sofoco y riesgo de infecciones durante el calor.
INFECCIONES. En el caso de la cistitis, la deshidratación también influye, ya que reduce la frecuencia urinaria y facilita la colonización bacteriana.
DESHIDRATACIÓN. La pérdida excesiva de líquidos por sudoración intensa genera mareos, debilidad, dolor de cabeza y, en casos severos, desorientación.
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