La fatiga ocular es un problema visual muy frecuente asociado a la modernidad, debido a las largas horas frente a dispositivos electrónicos como computadoras, teléfonos móviles y tabletas. Este fenómeno, conocido como “síndrome de visión por computadora”, también afecta a niños y jóvenes que pasan muchas horas frente a videojuegos. Así lo indicó la Dra. Elisa Yagui, médica oftalmóloga de Oftalmosalud.

Este problema, también llamado “astenopía”, puede ser causado por actividades como conducir largas distancias sin descanso, lo que sobrecarga los músculos oculares.

¿Qué síntomas se presentan en la fatiga ocular?

La Dra. Yagui señaló que los síntomas más comunes son: ardor o picazón en los ojos, enrojecimiento ocular, sensación de cuerpo extraño, lagrimeo excesivo, visión borrosa o doble, sensibilidad a la luz, dolor de cabeza, dificultad para concentrarse, sensación de pesadez en los párpados, y molestias en el cuello, hombros o espalda debido a la tensión generada. Estos síntomas afectan la calidad de vida y el rendimiento laboral o académico.

La causa principal de estos síntomas es la disminución de la frecuencia del parpadeo, lo que reduce la lubricación del ojo y provoca irritación.

Además, una iluminación inadecuada, como leer o trabajar con poca luz o con iluminación muy intensa, puede generar un esfuerzo adicional en los ojos y empeorar la fatiga ocular.

El uso de lentes con prescripción incorrecta o la falta de corrección de problemas refractivos como miopía, hipermetropía, astigmatismo o presbicia también aumenta la fatiga ocular, ya que obliga al ojo a un esfuerzo constante de acomodación.

La falta de producción de lágrimas o una calidad deficiente de las mismas puede ser otra causa. Esto es común en ambientes con aire acondicionado, ventiladores, calefacción, o en climas extremos como la altura. Además, enfermedades sistémicas como la artritis reumatoidea, el síndrome de Sjögren o la rosácea pueden provocar ojo seco, que agrava la fatiga ocular.

El estrés, la falta de sueño o el uso prolongado de pantallas también aumentan la sensibilidad ocular, provocando fotofobia y cansancio ocular.

Para corregir la fatiga ocular, se recomienda una evaluación oftalmológica anual para descartar otras patologías. Además, se sugieren algunas prácticas, como aplicar la regla 20-20-20: cada 20 minutos frente a una pantalla, mirar un objeto a 6 metros de distancia durante al menos 20 segundos, lo que ayuda a relajar los músculos oculares.

Parpadear con frecuencia es esencial para prevenir la sequedad ocular. También es recomendable hacer pausas cerrando los ojos por unos segundos.

Es importante mantener una distancia adecuada de la pantalla, que debe estar entre 50 y 70 cm de los ojos y a unos 15° por debajo del nivel de la vista. Esto evita que el ojo esté muy abierto, lo que favorece la evaporación de las lágrimas.

Los filtros de luz azul, como los de algunas gafas, son útiles, especialmente para personas que usan pantallas durante la noche, para evitar que estos rayos alteren el ciclo circadiano. Activar el “modo nocturno” en los dispositivos también puede ayudar.

Los oftalmólogos recomiendan el uso de lágrimas naturales sin preservantes para mejorar los síntomas de ojo seco. Sin embargo, existen tratamientos que se ofrecen según la gravedad del caso.

También pueden ayudar dispositivos modernos como la luz pulsada intensa (IPL) y el Jett Plasma, que corrigen la disfunción de las glándulas de Meibomio, encargadas de producir la capa lipídica de la lágrima. Esto permite recuperar su funcionamiento adecuado y es clave para corregir el ojo seco evaporativo.

Finalmente, la Dra. Yagui destacó que mejorar la ingesta de Omega 3, ya sea a través de alimentos o suplementos, puede mejorar la calidad de las lágrimas y aliviar los síntomas de ojo seco.

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