El envejecimiento trae consigo afecciones en el organismo, muchos de los cuales pueden prevenirse o tratarse. En el caso de la visión, los adultos mayores constituyen un grupo que requiere especial atención, ya que en esta etapa de la vida las probabilidades de desarrollar patologías oculares aumentan considerablemente.
De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), cerca del 80% de los casos de ceguera se producen en personas mayores de 50 años. En el Perú, la prevalencia es similar a la del resto de Latinoamérica, situándose cerca al 2% de la población.
Sin embargo, aún persiste la creencia de que la pérdida de visión es una consecuencia natural del envejecimiento. Esta percepción errónea lleva a que muchos adultos mayores normalicen síntomas que, en realidad, son señales de alerta. Según explica el doctor Carlos Siverio Llosa, especialista de Oftálmica Clínica de la Visión:
“En el adulto mayor, la vista se vuelve más vulnerable a enfermedades que pueden causar pérdida de visión si no se detectan a tiempo. Por ello, es fundamental realizar un chequeo oftalmológico al menos una vez al año y acudir de inmediato a consulta si aparecen cambios repentinos en la visión”.
Síntomas que requieren atención inmediata por el oftalmólogo:
• Visión borrosa o dificultad para enfocar.
• Pérdida de visión lateral (visión en túnel).
• Visión de manchas, sombras o destellos de luz.
• Dificultad para leer a pesar del uso de lentes.
• Sensibilidad extrema a la luz.
• Ojo rojo o dolor ocular persistente.
Estos signos pueden estar relacionados con patologías frecuentes en adultos mayores, como cataratas, degeneración macular asociada a la edad, glaucoma o retinopatía diabética, que de no tratarse a tiempo pueden avanzar hacia la ceguera.
En esta etapa de la vida, la prevención es la mejor herramienta. “Los chequeos oftalmológicos deben realizarse una vez al año, incluso si no existen molestias aparentes. Además, es recomendable acudir de inmediato al especialista ante cualquier alteración visual. Mantener una alimentación rica en vegetales frescos, en especial hojas verdes como la espinaca o la albahaca también contribuye a reducir el riesgo de enfermedades oculares. Detectar a tiempo estos problemas permite iniciar tratamientos que preservan la salud visual y la calidad de vida de los adultos mayores”, finaliza el especialista.
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