Sara Abu-Sabbah

La ciencia sobre hábitos muestra que los cambios más sostenibles suelen ser los más simples.

El primero es organizar horarios básicos. Pasar muchas horas sin comer y luego picar cualquier cosa favorece decisiones impulsivas y exceso de ultraprocesados. Tener horarios relativamente ordenados ayuda más de lo que parece.

El segundo consejo es pensar primero en la proteína y la fibra. Antes de decidir el pan, arroz o postre, pregúntate dónde están las verduras, menestras, huevo, pescado, yogurt o frutos secos. Estos alimentos suelen dar más saciedad y estabilidad de energía.

El tercero es preparar el entorno. Lo que está visible y listo termina comiéndose más. Fruta lavada, huevos cocidos, verduras cortadas o menestras refrigeradas facilitan mejores decisiones cuando hay poco tiempo.

La alimentación saludable también depende de qué tan fácil o difícil hacemos la elección diaria.

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