Sara Abu-Sabbah

No toda la grasa corporal es igual. La que puedes pellizcar debajo de la piel se llama grasa subcutánea. En cambio, la grasa visceral se acumula alrededor de órganos como el hígado, el intestino y el páncreas, y no siempre es visible frente al espejo.

¿Por qué preocupa tanto? Porque produce sustancias inflamatorias y se asocia con un mayor riesgo de resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, enfermedad cardiovascular e hígado graso.

Lo más importante es que una persona puede tener un peso aparentemente normal y aun así acumular un exceso de grasa visceral.

Lo bueno es que la grasa visceral suele disminuir antes que la grasa que ves en el espejo. Caminar entre 10 y 15 minutos después de las comidas, realizar entrenamiento de fuerza al menos 2 o 3 veces por semana y acumular 150 minutos semanales de actividad física son parte de las estrategias que han demostrado ayudar a reducirla.

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