Sara Abu-Sabbah

Hablamos mucho de qué comer, pero poco de cómo comemos. Y algo tan sencillo como masticar mejor y bajar la velocidad puede influir en cuánto terminamos comiendo.

Estudios experimentales muestran que aumentar la masticación y comer más despacio puede favorecer las señales de saciedad y, en algunas personas, reducir la cantidad de alimento consumido en esa comida. Pero pongamos la evidencia en su lugar, masticar más no adelgaza por sí solo.

Como profesional de la salud, este tema me interesa porque es una herramienta sencilla para quienes comen rápido y terminan sintiéndose demasiado llenos cuando ya es tarde.

En lugar de contar 20 o 30 masticaciones, algo poco práctico, deja los cubiertos entre bocados, evita comer mirando el celular y procura dedicar al menos 20 minutos a una comida principal. Comer mejor también significa darle tiempo al cuerpo para darse cuenta de que ya comió.